Me desnudo

Hoy me apetece desnudarme. Es uno de esos días en los que me siento emocional, comunicativa y con cierta tendencia a decir verdades teñidas de melancolía, amor y quizá una pizca de dolor y rabia. Seguro que tu también tienes días así. La luna va menguando y mi luna interna está en plena adolescencia llegando a la maternidad, y claro, todo se mezcla y hace un cóctel de esos que llevan sombrillita y azúcar en el borde, que te bebes con ansia y luego tu cabeza parece haber sido aplastada por una manada de elefantes…Si, hoy es un día de esos. Y me apetece desnudarme

Porque estoy cansada de imposturas (qué palabra más grande, jajaja!), de poses, de máscaras y de todo lo que significan. Estoy cansada de no ser yo

Yo no soy perfecta. Nunca pretendí serlo (mentira cochina, si que lo pretendía, para agradar a los demás y que me quisieran), pero una cosa lleva a la otra, tienes una posición (a mitad de la escalera de tu casa, no te creas, eh!), y claro, no puedes decir ciertas cosas. No puedes decir que estas cansada, que la vida a veces te parece una mierda, que estas harta de ir con pelos de loca, de no saber qué coño hacer con tu vida, de no tener ni puta idea de qué va a pasar mañana y vivir en un sinvivir porque no sabes para donde tirar. Y te miras al espejo y te pones los labios rojos y te vas a comer el mundo hasta que éste decide que tiene hambre y se te merienda, y así, vamos un día tras otro

Pues si. A veces mi vida es así. A veces. Y otras veces no. Otras veces soy la reina del mambo (o eso cree mi yo más infantil que sigue buscando aprobación y aceptación y a veces sale de paseo por ahí) y otras veces podrían darme el premio a la madre del año porque hago bizcochos riquísimos, las fichas con la nena, el baño con espuma y todos a la cama las 20.30 y sin una lágrima… Y como la rueda sigue girando a veces me mareo y quiero parar. Bajarme en la primera estación que me dejen y salir huyendo como en Dirty Dancing con el guapo de turno en el coche. Pero no. Sigo aquí en la cola del super entre patatas fritas y cereales bajos en azúcar y yogures bio y chocolate de consumo justo ecológico y negro negrísimo (por aquello de la conciencia a la hora de comer y esas cosas)… y la rueda gira y gira y vuelve a girar y así vamos caminando todas. Todas las mujeres que conozco (alguna gurú saldrá que me dirá que no me conozco y que necesito hacer un curso de nosequé…) giramos en esa espiral. Y yo, que nací mujer, también lo hago

No pasa nada. No te sientas sola, mal, culpable o cualquier otra cosa. No. Eres mujer y esa es tu “gracia” natural. Porque en esa rueda de locura, puedo ser la mejor madre, la más sabia de las mujeres, la más guerrera, la más audaz, la más enfocada, la más empática y mimosa, la mejor amante porque todas viven dentro de mí girando. La cuestión está en saber cómo va la cosa, cómo funciona el mecanismo que nos hará saber en qué momento estamos, y ahí si que puedo decir que algo sé y que estoy dispuesta a compartir con todas las mujeres que me rodean. Somos cíclicas

Y conocer el ciclo nos hará entendernos y enfocarnos en aquello que más nos convenga en cada momento. Ese es el gran secreto. Y de eso va esto, de conocernos sin juicio, de aceptarnos sin más, de tomarnos de la mano y estar las unas para las otras sin más pretensión que la de acompañar y ofrecer el saber que cada una lleva dentro.

Esta es mi casa, esta soy yo, y con gusto, te abro mi alma por si quieres saber qué hay dentro

3 opiniones en “Me desnudo”

  1. Irene, eres grande , grandisima! Por cada uno de esos 4 tus que tienes. Me has emocionado. Así me siento yo tambien. Precioso. Maravillosa tu casa en la que me quedo contigo bonita.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *