Conoce las señales de tu ciclo

Una de las preguntas que más me hacéis cuando comenzáis en esto del auto conocimiento y el ciclo menstrual es ¿cómo reconozco cada fase del ciclo? Reconocer las señales de tu ciclo menstrual es la primera pieza del puzle. Al menos una fase la reconocemos todas, la fase menstrual. Pero, ¿y las otras? Probablemente sea algo más complicado para algunas mujeres. La ovulación es otra de las fases que a nivel físico se puede conocer ya que el flujo cambia y se vuelve pegajoso y transparente, pero no siempre lo reconocemos. Yo misma me he pasado años intentándolo para quedarme embarazada y creo que acerté por pesada más que por conocimiento, jajajaaj.

Hoy quiero contarte en qué me fijo yo para reconocer mis fases y para qué sirve reconocerlas.

Una de ellas, como ya he comentado, es fácilmente reconocible por todas ya que es en la que no hay duda, sangramos. Y cuando sangramos, estamos menstruando. Las otras tres, preovulatoria, ovulatoria y premenstrual, no siempre son reconocibles y como te comentaba en el post de la semana pasada (puedes leerlo aquí), hay pequeñas cosas que pueden ayudar.

Después de la menstrual hay un signo que para mí es inequívoco de que estoy cambiando de fase: insomnio. Si, si, justo después de querer estar en cama casi todo el día, de desear dormir en la misma medida que deseo chocolate, de repente, un día, me cuesta acostarme, me siento despierta, me despierto temprano o me desvelo con facilidad. Plin! Mi fase preovulatoria ha llegado. Y si miro en mi rueda cíclica o mi diario, suele coincidir en el día 6 o 7 de mi ciclo.

Otra de las señales que para mí es inequívoca es soñar con besos. ¡Como lo lees! Los besos, el cortejo, lo sexual… forman parte de mi fase preovulatoria y cuando sueño con ellos, es que está llamando a la puerta.

Hay otras muchas señales, como por ejemplo el cambio de flujo hacia un flujo espeso y blanco, o la dispersión y la jovialidad en forma de “quiero fiesta” que me invaden y que no me dejan concentrarme en nada que no sea divertido, lúdico o placentero. El placer forma parte de mi fase preovulatoria.

Todas esas señales hacen que ya sepa que estoy en esa fase y qué me puedo pedir a mi misma y qué no. De esa forma, puedo dar lo mejor de mí a mi entorno (pareja, hijas, familia, amigos, trabajo…) y estar alerta para mantener a raya las partes menos buenas de esta fase, que también las hay.

Por ejemplo, como sé que es una fase en la que me cuesta concentrarme pero me sale “solo” hacer listas, suelo planificar. Lista de la compra, de cosas por hacer en casa, en el trabajo,… eso me relaja y me tranquiliza. Las hago en libretas con dibujitos, o les pongo colorines, las convierto en algo divertido, algo que me “entretenga” para no dispersarme y así aprovechar el potencial de las listas en esta fase.

Las demás fases también tienen sus propias características y también tengo mis trucos, pero las iremos viendo poco a poco. Y tu, cuéntame, ¿te has fijado en tus fases? ¿las conoces? ¿sabes aprovecharlas?

 

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