Madre no hay más que una (y un cuerno!)

madre
madre

El que dijo la famosa frase “Madre no hay más que una ” debió de ser un señor que no tenía ni idea de mujeres. Y lo digo con conocimiento de causa y de mi misma, que soy mujer. Una madre dice, ja! permitidme que me ría. Una no, cuatro. Cuatro madres llevo yo dentro y todas las mujeres que conozco y que se conocen un poquito. Porque no nos olvidemos que somos cíclicas y esto del ciclo es lo que tiene, que no estas siempre en la línea, así que una no, cuatro. Cuatro madres que cada una lo hace lo mejor que sabe mientras lucha consigo misma por salir a flote criando niños y no desquiciándose en el intento

Claro que cuando hablamos de MADRE, así en mayúsculas, pensamos todas en la MADRE del cordero. Esa que hace pasteles, tiene la casa limpia como una patena, es amable, cría en respeto y no grita, ni impone, ni somete a sus hijos, es feliz todo el tiempo con su estado de maternidad y…. por si fuera poco, si es “modenna”, que diría mi madre, trabaja fuera, va al gym y se mantiene en forma y…. se pone serum por las noches. Vamos, la madre que nos vendió el que dijo la frasecita de marras

Pues mira, yo vengo a contarte otra realidad. La mía y la de muchas madres que conozco, que saben que esto de la luna y la ciclicidad afecta y una pasa de la madre loca del karaoke a toda pastilla a la madre estricta casi sin darse cuenta, según exigencias del guión y según la fase en la que esté. ¿no te lo crees? Te invito a que pruebes. La próxima vez que te de por cocinar, limpiar y ordenar de manera sistemática, o por “cambiar la casa” fíjate en qué fase estas. Cuando te sientas más empática con tus hijos, más comprensiva, más “mami” observa de nuevo, cuando eches de menos tu juventud, pintarte los labios, ponerte guapa… adivinaste! observa otra vez. Cuando lo hayas hecho durante unos meses (al menos 4) podrás ver qué madre eres en cada fase

Un ejemplo personal: en mi fase preovulatoria me preocupo menos de las fichas de mi hija, de si se ducha o si se acuesta un poco más tarde. Mi madre interna está en plena adolescencia y yo me siento una madre transgresora, progre y algo rebelde e insumisa. En la fase ovulatoria suelo hacer bizcocho, con ingredientes eco porque me preocupa su salud! y por supuesto, un masaje antes de ir a la cama para que duerman bien mis angelitos. La MadreMADRE sale a relucir y me falta el delantal con volantes. En mi fase premenstrual soy una madre Grinch. Me molestan sus discusiones, sus peleas por tonterías y quiero que duerman pronto, ¿Sabes por qué? porque mi madre interna se prepara para menstruar y quiere paz, tranquilidad y poco jaleo. En la menstruación mi madre interna está en paz. El cuerpo se deshace por dentro lentamente y mi madre interna parece más una abuela, de esas que dan la cena mientras cuentan un cuento y los niños han acabado sin darse cuenta

Esas son mis madres internas

Ahora te invito a ver las tuyas. A conocerlas y mimarlas porque son parte de ti <3

Bienvenida Ostara, diosa de la Primavera

Ostara, Perséfone, Flora, Eostre…la primavera ostenta muchos nombres. Sin embargo todas ellas coinciden en celebrar la vida, el nacimiento después del invierno, el resurgir de la Tierra

Ostara es la luna creciente, el arquetipo de la doncella que despierta a la sexualidad, es nuestra fase preovulatoria. Es es símbolo de la juventud, de la adolescencia y con ella todo lo que tiene que ver con el disfrute y marcarse objetivos

Artemisa, una de mis diosas preferidas de la fase preovulatoria nos habla de enfoque. No en vano es la diosa de la caza, certera con su arco siempre. En la gran pantalla podemos recordar a Katniss Everdeen, con su arco y sus flechas, fija en lograr un objetivo o a Beatrice Prior, de la saga Divergente. Vaiana, es un gran ejemplo de Artemisa para nuestros hijos (e hijas!). Ese es el espíritu de la fase preovulatoria y es mi propuesta para celebrar Ostara

El ritual que te propongo tiene más que ver con la Artemisa de hoy que con los mitos, tiene más de mujer lider que de Diosa mítica, pero te aseguro que te conectará con esa energía interna de Diosa que todas tenemos

En primer lugar quiero dejarte claro que los rituales son especiales porque son únicos y de cada una. No es necesario que la vela sea naranja o verde o azul y si no, no se hará la “magia”. La magia es tuya! La llevas en la sangre, en tu interior, y te pertenece por derecho Divino de la Diosa que eres, de modo que conecta con esto y haz que el ritual sea tuyo y solamente tuyo

Y ahora, vamos con el ritual

Lo que vas a necesitar:

– Lápiz y papel para apuntar

– Amuleto, piedra u objeto “Totem”

– Una foto de tu “Artemisa” particular

– Una semilla de árbol o flor para plantar

Este ritual empieza desde el momento en el que vas a buscar estos objetos. Por lo general lápiz y papel hay en todas las casa pero te voy a pedir que el papel no sea uno cualquiera ya que va a ser tu Diana de enfoque. En él vas a escribir 3 objetivos (del ámbito que quieras) que desees lograr y cuándo quieres lograrlos, así que, busca un papel que te guste, rotuladores, o piensa un diseño en el ordenador

Yo voy a utilizar mandalas con el centro en blanco para poner mi objetivo. Te dejo una búsqueda por si te ayuda

Una vez tengas los tres objetivos y el papel, busca un objeto que al mirarlo o tocarlo, te recuerde a tu Artemisa, tus objetivos, y te ayude a no perderte. Puedes inspirarte en el Sinsajo de Katniss o en cualquier otro objeto. Puedes llevarlo puesto o no, tenerlo en casa, en la cartera, en el móvil… pero llévalo contigo de alguna forma para que te recuerde tus objetivos

Busca una semilla de árbol o flor y plántala. Como símbolo de la primavera que llega, brotará de la tierra si la cuidas y te enfocas en que florezca, lo que reforzará tu vínculo con la perseverancia y el enfoque en un objetivo concreto

Pon tus mandalas y la foto de tu Artemisa en un lugar en el que puedas verlas y puedar ir y quedarte un rato meditando o simplemente tranquila y a solas. Cuando estés en ese lugar, siente la fuerza de Ostara abriéndose paso y dando vida desde el centro de la Tierra, busca en tu interior esa semilla que brota y que te lleva a tus objetivos. Puedes meditar si lo deseas o utilizar una música que te inspire y conectar con esa visión y emoción que hay dentro de ti.

Hazlo al menos una vez al día, de forma consciente y poniendo la intención de llegar a tu objetivo, y por supuesto, ¡cuéntame qué tal te va!

Me desnudo

Hoy me apetece desnudarme. Es uno de esos días en los que me siento emocional, comunicativa y con cierta tendencia a decir verdades teñidas de melancolía, amor y quizá una pizca de dolor y rabia. Seguro que tu también tienes días así. La luna va menguando y mi luna interna está en plena adolescencia llegando a la maternidad, y claro, todo se mezcla y hace un cóctel de esos que llevan sombrillita y azúcar en el borde, que te bebes con ansia y luego tu cabeza parece haber sido aplastada por una manada de elefantes…Si, hoy es un día de esos. Y me apetece desnudarme

Porque estoy cansada de imposturas (qué palabra más grande, jajaja!), de poses, de máscaras y de todo lo que significan. Estoy cansada de no ser yo

Yo no soy perfecta. Nunca pretendí serlo (mentira cochina, si que lo pretendía, para agradar a los demás y que me quisieran), pero una cosa lleva a la otra, tienes una posición (a mitad de la escalera de tu casa, no te creas, eh!), y claro, no puedes decir ciertas cosas. No puedes decir que estas cansada, que la vida a veces te parece una mierda, que estas harta de ir con pelos de loca, de no saber qué coño hacer con tu vida, de no tener ni puta idea de qué va a pasar mañana y vivir en un sinvivir porque no sabes para donde tirar. Y te miras al espejo y te pones los labios rojos y te vas a comer el mundo hasta que éste decide que tiene hambre y se te merienda, y así, vamos un día tras otro

Pues si. A veces mi vida es así. A veces. Y otras veces no. Otras veces soy la reina del mambo (o eso cree mi yo más infantil que sigue buscando aprobación y aceptación y a veces sale de paseo por ahí) y otras veces podrían darme el premio a la madre del año porque hago bizcochos riquísimos, las fichas con la nena, el baño con espuma y todos a la cama las 20.30 y sin una lágrima… Y como la rueda sigue girando a veces me mareo y quiero parar. Bajarme en la primera estación que me dejen y salir huyendo como en Dirty Dancing con el guapo de turno en el coche. Pero no. Sigo aquí en la cola del super entre patatas fritas y cereales bajos en azúcar y yogures bio y chocolate de consumo justo ecológico y negro negrísimo (por aquello de la conciencia a la hora de comer y esas cosas)… y la rueda gira y gira y vuelve a girar y así vamos caminando todas. Todas las mujeres que conozco (alguna gurú saldrá que me dirá que no me conozco y que necesito hacer un curso de nosequé…) giramos en esa espiral. Y yo, que nací mujer, también lo hago

No pasa nada. No te sientas sola, mal, culpable o cualquier otra cosa. No. Eres mujer y esa es tu “gracia” natural. Porque en esa rueda de locura, puedo ser la mejor madre, la más sabia de las mujeres, la más guerrera, la más audaz, la más enfocada, la más empática y mimosa, la mejor amante porque todas viven dentro de mí girando. La cuestión está en saber cómo va la cosa, cómo funciona el mecanismo que nos hará saber en qué momento estamos, y ahí si que puedo decir que algo sé y que estoy dispuesta a compartir con todas las mujeres que me rodean. Somos cíclicas

Y conocer el ciclo nos hará entendernos y enfocarnos en aquello que más nos convenga en cada momento. Ese es el gran secreto. Y de eso va esto, de conocernos sin juicio, de aceptarnos sin más, de tomarnos de la mano y estar las unas para las otras sin más pretensión que la de acompañar y ofrecer el saber que cada una lleva dentro.

Esta es mi casa, esta soy yo, y con gusto, te abro mi alma por si quieres saber qué hay dentro

Hola Mundo!!!

Hellooooo!! Me estreno, o más bien me reestreno en esto de se bloguera y me lanzo una vez más a teclear lo que se pasa por mi cabeza. En esta ocasión además os abriré mi corazón, mi Yo más personal, desgarrador y loco a veces, porque esta sección pretendo que sea un blog de Maternidad y Feminidad al desnudo, porque estoy cansada de máscaras, de caretas, de facetas… estoy harta de aparentar y de poner siempre la mejor foto.

Así que, en este blog encontrarás de todo, pero sobre todo me encontrarás a mí, a una persona, una mujer, una madre, una amiga, una compañera…alguien de verdad de carne y hueso que está dispuesta a contarte lo que piensa sin tapujos y sin miedo al juicio. Porque ese miedo me ha llevado a ser alguien que no soy, a decir y hacer cosas que no siento realmente porque “no es lo adecuado” o no es “políticamente correcto”, y ¿sabes qué? Se acabó! Si, se acabó. Soy humana y siento y padezco como tu, y a veces me canso y a veces no tengo la solución a todo lo que ocurre y a veces resulta que soy la leche porque todo me sale bien, y quiero que tú tengas la misma libertar que yo para expresar lo que sientes y piensas sin miedo a que te juzguen, así que, espero que nos leamos y comentemos aquello que nos apetezca.

Te doy la bienvenida a mi casa y espero que te guste lo que encuentras en ella, si no, eres libre de marcharte cuando lo desees. Si te quedas, acomódate en el sillón y diviértete, aprende, llora, enfádate, o haz lo que te apetezca, que yo, voy a hacer lo mismo.

Bienvenida a mi morada, Mujer Poderosa