¿cómo reconocer las distintas fases de tu ciclo menstrual?

En este post te voy a dar algunos tips para que reconozcas, de manera sencilla, algunas características generales (si, es una generalización!) que te ayuden a reconocer cada fase de tu ciclo menstrual y familiarizarte así con cada una de ellas.

Tus fases, tus dones

Fase preovulatoria: Es la fase después de la menstruación. Tu cuerpo está limpio y de nuevo se prepara para comenzar el ciclo. Estamos renovadas, activas y con energía. Puede que tengamos menos sueño e incluso algo de insomnio. Nuestra cabeza va muy rápido, con muchas ideas y proyectos que realizar. Nos sentimos joviales y miramos nuestras necesidades (el diálogo interno se asemeja al de un adolescente que busca su Yo interno). Es un buen momento para trabajar con afirmaciones positivas. Quizá nos apetezca ir de compras, jugar con nuestros hijos y dejar un poco de lado las obligaciones, algo similar a lo que ocurre cuando comienza la primavera y el sol nos llama a salir y disfrutar. Es nuestra primavera interna.

Fase ovulatoria:Tu cuerpo está preparado para que una nueva vida se instale en tu interior. Estás en fase ovulatoria. Es el momento de esplendor sexual. Tu piel está luminosa, tu sonrisa más bonita que nunca y te sientes guapa. Si, si, no me lo invento, es que estás pletórica! Tienes el don de la palabra. Tu comunicación es fluida y tu diálogo interno es empático contigo misma y con el resto del mundo. En esta fase, llamada fase Madre, eres el arquetipo típico de mujer, madre y esposa. La imagen de mujer madre que todos hemos tenido alguna vez en nuestra mente. Es un momento en el que cocinarás cosas que te gusten, quizá pongas orden en la cocina o compres tarros preciosos para las galletas. Es posible que cuando alguien de tu alrededor tenga un conflicto acudas rauda a aportar algo de tu sabiduría interna envuelta en ese halo de ternura que ahora te sale por los poros

Fase premenstrual: La temida fase premenstrual. Esa que nos pone contra las cuerdas, que nos irrita y nos hace ser como la niña del exorcista en versión moderna. Pues bien, esa fase es una de las más potentes cuando la conoces y sabes cómo funciona. Tu fase premenstrual es la que te muestra todos esos aspectos que tienes que trabajarte. No de forma amable sino más bien con una patada en el culo, pero lo hace porque cuida de ti. En serio, cuida de ti, porque quiere que mejores. Por eso te enfadas y te molestas siempre con lo mismo, porque aún no lo has resuelto! Y ahí sigues, en ese bucle en cada fase premenstrual. Sin embargo, tengo una buena noticia. La fase premenstrual es una de las más creativas que hay. Es una fase que te conecta con tu intuición, con esa hechicera que todas llevamos dentro y que nos susurra cosas al oído, aunque no la escuchemos a menudo. En la fase premenstrual es un buen momento para practicar meditación, para escucharte y sentirte. Tu cuerpo se prepara para limpiarse de nuevo en la siguiente menstruación, así que, mentalmente estás revisando todas las cosas que tienes que limpiar, toda la basura que acumulas y que ciclo a ciclo revisas para limpiar

Fase menstrual: La menstruación es el momento de parar. Idealmente sería el momento de tomarte tu tiempo, ir a tu ritmo interno y dejar fluir los días. La menstruación nos pide calma, ritmo lento. Será un momento en el que no te va a apetecer dar explicaciones. Tu nivel de comunicación hacia el exterior estará más bajo porque querrás comunicarte contigo, a pesar del ritmo frenético de la vida exterior. Es un momento ideal para ordenar. Probablemente puede que lo hagas de forma natural. Ordenar cajones, armarios o cualquier otra cosa que implique sacar, revisar y dejar sólo lo importante. Esa es tu anciana poniendo en orden tu mente. Déjala actuar porque te dará las claves para tu próximo ciclo

Ahora que ya tienes un breve resumen de tus fases, prueba a observarte y ver así tus propios patrones. Cada mujer es única y aunque compartimos ciclo y probablemente algunos rasgos generales, cada una de nosotras vive su ciclo de manera individual y personal. Te invito a que observes cómo lo vives tú y cuales son esas cualidades que hacen único tu ciclo.

La generación dormida

Somos la generación dormida. Desconectada del cuerpo, de sus sensaciones y sabiduría. Miles, millones de mujeres que utilizan, Si, utilizan su menstruación tan sólo como el trámite visible para tener hijos o no tenerlos. Mujeres que hablan de ella como “la regla” y en cuyo tono de voz se  suele adivinar un trámite mensual, algo que “nos toca” por ser mujeres.
Nos enseñaron que la píldora era el mejor invento creado por el hombre, ojo, por el hombre! para que nos liberásemos sexualmente y nos lo creímos.

La píldora es un gran invento. Sin duda. Pero, ¿dónde quedó el conocimiento del cuerpo? ¿dónde observar y conectar con ese vehículo que me transporta en esta vida y me lleva de un lado a otro, sin que yo haga prácticamente nada más que pensar en ello? ¿dónde quedaron tantas cosas? En el olvido. En la brujería, la charlatanería o incluso la fantasía de que la regla es algo que “no es para tanto” y que cuando lo es, es un síndrome a tratar mediante medicinas sintéticas que una vez más nos alejan y desconectan de lo que sentimos.

Yo no había visto mi sangre menstrual más que al extraer en tampón y casi no la miraba. Era algo asqueroso, algo que había que tirar, y rápido a ser posible.

La primera vez que lo hice fue cuando me formé como terapeuta menstrual. Tuve que recogerla. Tuve que olerla. Tuve que mancharme las manos con ella. Y no es ni mucho menos como yo pensaba.
Experiencias así te cambian la vida. La conexión contigo, con tu cuerpo, con lo que “sabes” por el hecho de ser mujer y tener una química hormonal compleja se hacen patentes hasta límites que no te imaginas.
He tenido reglas dolorosas, cistitis crónica, cándidas,…problemas que todas las mujeres conocemos y que llegué a creer, eran parte del lote de ser mujer. Hasta que conocí la terapia menstrual y me formé. Y me limpie y comencé un camino de reconocimiento y autoconocimiento de mi misma.
Ahora mis reglas son normales. A veces molestan un poco, depende del ciclo, pero no hay dolor, no hay pastillas, no hay tantas cosas… mis ciclos son una fuente de información para mí y cuando una mujer viene a mí y me dice “es que no sé qué hacer” le digo “conócete”. Es el camino.

Para mí lo ha sido. Y no sólo en lo físico. También en lo emocional. Descubrir el potencial que tenemos en cada fase del ciclo y saber aprovecharlo ha sido una bendición para mí vida personal y laboral, porque ahora ya no hay caos. Ya no soy una montaña rusa que no es capaz de organizarse, que fluctúa sin más durante días a la deriva, esperando que pase la tormenta y pueda volver a la normalidad. La normalidad lo es todo. La normalidad es estar triste o enfadada, alegre y alocada o comunicativa al máximo. La normalidad es saber en qué fase estoy predispuesta a organizarlo todo con listas y ser exhaustiva en mis análisis y también cuándo planear una cena con amigos o una reunión porque estaré comunicativa y empática. La normalidad es entender que mi cuerpo necesita descanso y quietud para revisar aquellas cosas que no me terminan de encajar en el puzle y sé que el mejor momento para ello es cuando menstruo y que en la fase preovulatoria tendré menos paciencia pero estaré más dispuesta a jugar con mis hijas a las cosquillas o tendré más ganas de cantar y estaré dispuesta a comerme el mundo porque mis niveles de serotonina estarán altos.

Eso es normalidad en femenino. Y con ella me muevo y trabajo. Con ella trato de que las mujeres abandonen la generación dormida y despierten al conocimiento de su cuerpo.

Y tu, ¿quieres seguir durmiendo?

Nuevos comienzos

El ciclo de la Vida es muerte y renacer. En la naturaleza todo es cíclico. Nada muere definitivamente sino que se transforma, transmuta, al igual que la energía.

Así, después de un tiempo de reflexión, de muerte, de dejar fluir y salir todo lo que no necesitaba, lo que no me permitía crecer, lo que me anclaba a los miedos, hoy renazco como Ave Fénix, de mis cenizas de mujer y abro las alas para alzar el vuelo de nuevo. A corazón abierto y pies descalzos, con el alma limpia y las manos llenas de esperanzas. Dispuesta a acompañar a mujeres maravillosas en el viaje de su vida, ese que marca un antes y un después, que es el punto de partida de una espiral que no termina.

Si estás dispuesta, sube que zarpamos de nuevo en esta aventura de Re-inventarnos, Re-conocernos, Re-Crearnos a nosotras mismas.

Bienvenidas de nuevo, Mujeres Poderosas

¿Qué te dice tu menstruación?

Quizá este post te sorprenda. Quizá cuando acabes de leerlo tengas la misma sensación que tuve yo hace tiempo… y es que no estamos acostumbradas a mirar más allá de nuestra menstruación como sangre que cae y mancha, que incomoda y que queremos que pase rápido por nuestro cuerpo para volver a sentirnos limpias.

La primera vez que toqué mi sangre, la primera vez que la observé, que miré más allá de su color y le pregunté qué había venido a contarme en este nuevo ciclo me sentí extraña. No estaba cómoda, para nada. Me sentía sucia, rara, y casi estúpida. Pero aún así lo hice. La toqué, simplemente dejé que fluyera por mi cuerpo y saliera para ver qué hacía allí para mí.

Y así me empecé a comunicar con una parte de mi que no conocía, que me había negado a mí misma, que no quería conocer por miedo, por educación, por desconocimiento… y que ahora llamaba a mi puerta sagrada y me contaba cosas. Me contaba de mis miedos pasados, de cómo había vivido mi ciclo y me contaba cómo me sentía por dentro. Desde entonces ha pasado algún tiempo y en cada ciclo suelo mirar más allá de la sangre, de su color, de lo que lleva impreso en nuestra cultura y nuestra memoria. A veces le pregunto qué quiere decirme y dejo que me cuente. Si puedo, simplemente la dejo fluir sobre un papel y luego lo doblo en cuatro y dejo que seque. Al secarse aparecen formas, dibujos, que me llegan e interpreto. Otras veces me conecto con mi cuerpo y miro como está, si está tenso o apretado, si me duele o no, si tengo más presión en la zona del útero o está suelto y blando. Dejo que mi cuerpo me hable de cómo hemos pasado ese ciclo juntos… y así me Re-conozco de nuevo.

A veces lloro. Últimamente he llorado bastante durante mi menstruación. No hay un motivo (siempre hay más de uno). Sin más el llanto asoma y me libera como en una catarsis que me ayuda abrir el pecho y respirar y me conecta con sombras escondidas que siempre aparecen cuando la anciana asoma.

La menstruación se ha convertido para mí en un canal más de conexión conmigo, con mi interior, con partes de mi que aparecen y se esconden en un baile en el que a veces pierdo el pie y caigo y vuelta a empezar y a veces bailo sin cesar hasta el amanecer

Y tu, ¿sabes qué quiere decirte tu menstruación?

Autocuidados en fase menstrual (by Rut Álvarez, de Cuídate Mamá)

¿Sabes cómo deberías cuidarte durante tu fase menstrual? Seguramente ni te lo habías planteado. O quizá ahora que estas siendo más consciente de la importancia de la ciclicidad femenina es cuando te vienen muchas preguntas y dudas.

Si te digo la verdad, ahora es cuando estoy auto-descubriéndome a través de mis ciclos. Cuando me estoy dando cuenta (y esto te sonara mucho porque seguro que te pasa a ti también) de que soy cíclica, que soy lunática.

Porque eso es lo que siempre me habían dicho desde pequeña; que era cambiante, que era una lunática, y lo he tomado siempre como algo malo, negativo en mí.

Después de mi maternidad todo han sido cambios en mi yo interno, en mi re-conexión, aceptando que tenemos un gran potencial al ser cíclicas, si sabemos cómo utilizar cada una de estas fases de manera positiva. Así que, gracias a muchas mujeres maravillosas que han aparecido en mi camino, entre ellas Irene Álvarez, estoy poniendo en práctica mi forma de cuidarme en cada uno de mis ciclos.

¿Cómo no me di cuenta antes?

Mi especialidad es el auto-cuidado, así que me pregunté:

¿Qué es lo que debemos hacer para mimarnos y auto-cuidarnos en cada uno de nuestros ciclos femeninos?

Y hoy te contaré sobre una de las fases en la cual siempre miramos hacia otro lado, de la que ni siquiera nos contaron y que hemos llevado como una carga pesada.

Hoy vamos a cambiar ese chip, vamos a dar gracias por ella, y vamos a mimarnos de estas maneras que te cuento ahora.

Pero antes quiero que identifiques tu estado después en tu ciclo menstrual:

¿Te sientes cansada? ¿Con poca energía? …Esto se debe a una sencilla razón:

DESCANSO

En el ciclo menstrual debemos crear actos de auto-cuidado de descanso, para así no arrastrar ese cansancio a lo largo de los demás ciclos. Por eso muchas veces nos cuesta tanto afrontar muchas cosas.

¿Por qué?

Porque en esta fase estamos

A nivel emocional

  • Mas desapegadas,
  • Más sensibles,
  • Pero más sabias, con un nivel de consciencia más profundo
  • Podríamos decir que estamos más introvertidas, más hacia dentro

En lo físico estamos…

  • Mas hinchadas,
  • Nos apetece utilizar ropa cómoda y holgada
  • Tenemos más hambre.

ESCÚCHATE

Nuestro cuerpo nos pide algo a gritos, pero nos han enseñado a no escucharlo, a ignorarlo y pasar cada etapa como buenamente se puede.

Y te digo que tenemos que hacer un cambio, pero sobre todo de mentalidad, darnos cuenta de el gran potencial que tiene conocernos, escuchar a nuestro cuerpo y darle lo que necesita en cada momento.

Porque si hacemos esto te sentirás mejor, no sentirás que estas forzando las cosas, a veces vamos como con una carga pesada sin saber porque, y nos cuesta todo más de lo normal.

Por eso es importante Descansar en la fase menstrual, que es cuando nos apetece estar más tranquilitas, inmersas en nuestros pensamientos. Y eso nos prepara para coger con fuerza el siguiente ciclo.  Esa es la razón de que a veces notes agotamiento en la fase pre-ovulatoria, porque no te diste en la fase menstrual lo que tu cuerpo necesitaba. Así que quiero que te mimes y que te auto-cuides en la fase menstrual y voy a darte varias ideas para que lo hagas en el ciclo menstrual.

Ideas de Auto-cuidados en nuestro ciclo menstrual

1-Desayuna tranquila

Disfruta del silencio. Busca ese momento para disfrutar de ello y aprovecha para tener una libreta y un boli, y escribir lo que te apetezca en ese momento. La fase menstrual nos suele dar mensajes a menudo en momentos de quietud

Yo, personalmente, en mi última menstrual he sido consciente de cómo utilizar las habilidades que tenemos en este ciclo y me he dedicado a escribir cosas que tenía que hacer para el blog y que suponían un trabajo más profundo.

Escribir es una gran terapia, ya que pone en orden muchos sentimientos y emociones que tenemos y no sabemos de dónde salen o como gestionar, nos ayuda a poner en orden nuestros pensamientos, a liberarnos.

2-Baño de pies o pedicura, ¡como tú quieras!

Para sentirnos más relajadas. Te propongo por ejemplo un barreño, agua con un poco de gel y meter los pies en el agua calentita, y …a relajarse.

Si te gusta leer, como a mí, lee. Si no, pon en el móvil música relajante y a disfrutar del momento, ¡Tu momento!

3-Masaje de Pies

Después de lo anterior, aprovecha para masajearte los pies. Un gustazo, y te libera bastante tensión de la zona. ¡¡O puedes aprovechar para que te mimen!! Pídele a tu marido o pareja que te dé un masajito. Disfrutaréis de un momento juntos y tu sentirás que te cuidan

4-Activa la circulación

Otra cosa que hago desde siempre es terminar la ducha con agua fría. Si, tal vez creerás que estoy loca, pero no, no lo hago por todo el cuerpo, solo en las piernas. Con esto ayudamos a que mejore la circulación y nos sintamos más ligeras

5-Duerme

Descansa y duerme lo que te pida el cuerpo. Olvídate de si hay que fregar platos, eso estará allí cuando vuelvas, ¿o no? Quién sabe……

Ponte una peli, tu serie favorita y disfruta de tu momento.

Estas son solo algunas ideas, pero una forma de identificar qué es lo que necesitas en tu ciclo menstrual es preguntarte:

¿Qué actos de auto-cuidado me hacen sentir bien en mi ciclo menstrual?

Y ve a por ellos. Planifica eso que tanto te apetece hacer para cuidarte y ¡hazlo!

¡Veras que cambio!

LA IMPORTANCIA DE ESCUCHARTE

Escucharte y conocer tus ciclos es un autodescubriento maravilloso que te libera y te abre la puerta para saber cómo utilizar esas habilidades que cada una de nosotras tenemos en cada ciclo y en cada momento.

Yo todavía estoy en el comienzo, con mi maravillosa Irene Álvarez, y te puedo asegurar que va a ser un antes y un después en ti. Para mí ya lo está siendo.

Como bien dice Miranda Gray, autora de “Luna Roja”

“El ciclo menstrual puede ser una maravillosa fuerza positiva en nuestra vida como mujeres”

(Miranda Gray, autora de “Luna Roja”)

Está en ti si quieres o no hacer de ello esa fuerza positiva en tu vida.

Gracias Irene por contar conmigo en este maravilloso proyecto que está ayudando a tantas mujeres a transformar sus vidas.

¿Quieres que te ayude a empezar a cuidarte? ¿No sabes cómo empezar a hacerlo? ¿Crees que con tus hijos no se puede?

Si necesitas ese empujón después de la maternidad para sentirte bien contigo misma y disfrutar de la crianza de tus hijos y además cuidarte con ellos

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a la comunidad de las mamas que quieren cuidarse con sus hijos, además de recibirás regalos y recursos para ello.

RUT ÁLVAREZ:

Soy Rut Álvarez autora del blog www.ciudatemama.com y me apasionan mis hijos. Tengo un hijo de 9 años y una niña de 2 añitos. Gracias a ellos siempre estoy en modo Kaizen (mejora continua).

Y he aprendido gracias a mi propia experiencia que me encanta disfrutar de mí misma pues cada cambio bueno o malo los considero oportunidades para seguir creciendo y avanzando.

Por eso me considero una facilitadora de cambios ya que Ayudo a mamas a encontrar su propia formula de Bien-estar para sentirse bien con ellas mismas y disfrutar de la crianza de sus hijos.

 

Conoce las señales de tu ciclo

Una de las preguntas que más me hacéis cuando comenzáis en esto del auto conocimiento y el ciclo menstrual es ¿cómo reconozco cada fase del ciclo? Reconocer las señales de tu ciclo menstrual es la primera pieza del puzle. Al menos una fase la reconocemos todas, la fase menstrual. Pero, ¿y las otras? Probablemente sea algo más complicado para algunas mujeres. La ovulación es otra de las fases que a nivel físico se puede conocer ya que el flujo cambia y se vuelve pegajoso y transparente, pero no siempre lo reconocemos. Yo misma me he pasado años intentándolo para quedarme embarazada y creo que acerté por pesada más que por conocimiento, jajajaaj.

Hoy quiero contarte en qué me fijo yo para reconocer mis fases y para qué sirve reconocerlas.

Una de ellas, como ya he comentado, es fácilmente reconocible por todas ya que es en la que no hay duda, sangramos. Y cuando sangramos, estamos menstruando. Las otras tres, preovulatoria, ovulatoria y premenstrual, no siempre son reconocibles y como te comentaba en el post de la semana pasada (puedes leerlo aquí), hay pequeñas cosas que pueden ayudar.

Después de la menstrual hay un signo que para mí es inequívoco de que estoy cambiando de fase: insomnio. Si, si, justo después de querer estar en cama casi todo el día, de desear dormir en la misma medida que deseo chocolate, de repente, un día, me cuesta acostarme, me siento despierta, me despierto temprano o me desvelo con facilidad. Plin! Mi fase preovulatoria ha llegado. Y si miro en mi rueda cíclica o mi diario, suele coincidir en el día 6 o 7 de mi ciclo.

Otra de las señales que para mí es inequívoca es soñar con besos. ¡Como lo lees! Los besos, el cortejo, lo sexual… forman parte de mi fase preovulatoria y cuando sueño con ellos, es que está llamando a la puerta.

Hay otras muchas señales, como por ejemplo el cambio de flujo hacia un flujo espeso y blanco, o la dispersión y la jovialidad en forma de “quiero fiesta” que me invaden y que no me dejan concentrarme en nada que no sea divertido, lúdico o placentero. El placer forma parte de mi fase preovulatoria.

Todas esas señales hacen que ya sepa que estoy en esa fase y qué me puedo pedir a mi misma y qué no. De esa forma, puedo dar lo mejor de mí a mi entorno (pareja, hijas, familia, amigos, trabajo…) y estar alerta para mantener a raya las partes menos buenas de esta fase, que también las hay.

Por ejemplo, como sé que es una fase en la que me cuesta concentrarme pero me sale “solo” hacer listas, suelo planificar. Lista de la compra, de cosas por hacer en casa, en el trabajo,… eso me relaja y me tranquiliza. Las hago en libretas con dibujitos, o les pongo colorines, las convierto en algo divertido, algo que me “entretenga” para no dispersarme y así aprovechar el potencial de las listas en esta fase.

Las demás fases también tienen sus propias características y también tengo mis trucos, pero las iremos viendo poco a poco. Y tu, cuéntame, ¿te has fijado en tus fases? ¿las conoces? ¿sabes aprovecharlas?

 

Madre no hay más que una (y un cuerno!)

madre
madre

El que dijo la famosa frase “Madre no hay más que una ” debió de ser un señor que no tenía ni idea de mujeres. Y lo digo con conocimiento de causa y de mi misma, que soy mujer. Una madre dice, ja! permitidme que me ría. Una no, cuatro. Cuatro madres llevo yo dentro y todas las mujeres que conozco y que se conocen un poquito. Porque no nos olvidemos que somos cíclicas y esto del ciclo es lo que tiene, que no estas siempre en la línea, así que una no, cuatro. Cuatro madres que cada una lo hace lo mejor que sabe mientras lucha consigo misma por salir a flote criando niños y no desquiciándose en el intento

Claro que cuando hablamos de MADRE, así en mayúsculas, pensamos todas en la MADRE del cordero. Esa que hace pasteles, tiene la casa limpia como una patena, es amable, cría en respeto y no grita, ni impone, ni somete a sus hijos, es feliz todo el tiempo con su estado de maternidad y…. por si fuera poco, si es “modenna”, que diría mi madre, trabaja fuera, va al gym y se mantiene en forma y…. se pone serum por las noches. Vamos, la madre que nos vendió el que dijo la frasecita de marras

Pues mira, yo vengo a contarte otra realidad. La mía y la de muchas madres que conozco, que saben que esto de la luna y la ciclicidad afecta y una pasa de la madre loca del karaoke a toda pastilla a la madre estricta casi sin darse cuenta, según exigencias del guión y según la fase en la que esté. ¿no te lo crees? Te invito a que pruebes. La próxima vez que te de por cocinar, limpiar y ordenar de manera sistemática, o por “cambiar la casa” fíjate en qué fase estas. Cuando te sientas más empática con tus hijos, más comprensiva, más “mami” observa de nuevo, cuando eches de menos tu juventud, pintarte los labios, ponerte guapa… adivinaste! observa otra vez. Cuando lo hayas hecho durante unos meses (al menos 4) podrás ver qué madre eres en cada fase

Un ejemplo personal: en mi fase preovulatoria me preocupo menos de las fichas de mi hija, de si se ducha o si se acuesta un poco más tarde. Mi madre interna está en plena adolescencia y yo me siento una madre transgresora, progre y algo rebelde e insumisa. En la fase ovulatoria suelo hacer bizcocho, con ingredientes eco porque me preocupa su salud! y por supuesto, un masaje antes de ir a la cama para que duerman bien mis angelitos. La MadreMADRE sale a relucir y me falta el delantal con volantes. En mi fase premenstrual soy una madre Grinch. Me molestan sus discusiones, sus peleas por tonterías y quiero que duerman pronto, ¿Sabes por qué? porque mi madre interna se prepara para menstruar y quiere paz, tranquilidad y poco jaleo. En la menstruación mi madre interna está en paz. El cuerpo se deshace por dentro lentamente y mi madre interna parece más una abuela, de esas que dan la cena mientras cuentan un cuento y los niños han acabado sin darse cuenta

Esas son mis madres internas

Ahora te invito a ver las tuyas. A conocerlas y mimarlas porque son parte de ti <3